{"id":1247,"date":"2015-10-01T19:05:40","date_gmt":"2015-10-01T17:05:40","guid":{"rendered":"http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/?page_id=1247"},"modified":"2015-10-01T19:22:44","modified_gmt":"2015-10-01T17:22:44","slug":"our-world-twenty-four","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/","title":{"rendered":"Our World Twenty-Four"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/10\/Illu_Madiba.jpg\" alt=\"Illu_Madiba\" width=\"2113\" height=\"1308\" class=\"alignleft size-full wp-image-1249\" srcset=\"http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/10\/Illu_Madiba.jpg 2113w, http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/10\/Illu_Madiba-300x186.jpg 300w, http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/10\/Illu_Madiba-1024x634.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 2113px) 100vw, 2113px\" \/><\/p>\n<h1>\/\/ El significado de Mandela \/\/<\/h1>\n<p>Ten\u00eda 7 a\u00f1os la primera vez que escuch\u00e9 el nombre de Mandela. Fue a mediados de febrero de 1990. Me hab\u00eda sumado a un tropel de ni\u00f1os llenos de polvo, de energ\u00eda y de emoci\u00f3n del \u201ctownship\u201d o distrito segregado en el que viv\u00eda. Aquella veintena de muchachos se apresuraba hacia la calle principal para \u00abver a Mandela\u00bb. Estoy convencida de que por aquel entonces no ten\u00edamos ni la m\u00e1s remota idea de qui\u00e9n era ese tal Mandela y seguramente no entend\u00edamos por qu\u00e9 todo el mundo sal\u00eda a la calle para ser testigo del glorioso retorno a su hogar, a Soweto. Nuestra ignorancia no era de sorprender; el nombre de Mandela hab\u00eda sido eficazmente desterrado del pa\u00eds por el gobierno del apartheid, convirti\u00e9ndolo en una figura mitol\u00f3gica en toda Sud\u00e1frica.<\/p>\n<p>Por ello me afecta el discurso p\u00fablico reciente expresado en las redes sociales y, particularmente, el cambio ret\u00f3rico en relaci\u00f3n con Mandela, a la luz de la celebraci\u00f3n del D\u00eda Internacional de Nelson Mandela el d\u00eda 18 de julio.<\/p>\n<p>La libertad pol\u00edtica lleg\u00f3 a Sud\u00e1frica en 1994. Sin embargo, este pa\u00eds, que hoy cuenta con 21 a\u00f1os de vida, todav\u00eda tiene muchos retos que superar en t\u00e9rminos socioecon\u00f3micos despu\u00e9s de 300 a\u00f1os de opresi\u00f3n racial: las desigualdades econ\u00f3micas, la pobreza y el desempleo. La juventud sudafricana exige \u201clibertad econ\u00f3mica en un futuro inmediato\u201d, cuestionando a la vez la divinizaci\u00f3n de Mandela, su papel de liderazgo en una transici\u00f3n democr\u00e1tica que transcurri\u00f3 de forma relativamente pac\u00edfica y ejemplar, y hasta su ejemplo al exigir una moral universal basada en el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo no pretende comentar las diferencias de opini\u00f3n existentes en cuanto al papel de Mandela en las negociaciones de la transici\u00f3n pol\u00edtica, su legado o la situaci\u00f3n a la que llev\u00f3 el pa\u00eds, sino reflexionar lo que significa para m\u00ed como joven diplom\u00e1tica sudafricana.<\/p>\n<p>Nac\u00ed y crec\u00ed en Sud\u00e1frica, en medio de un estado de emergencia. El pa\u00eds ard\u00eda en llamas. La gente com\u00fan y corriente, incluso los ni\u00f1os, intensificaron las protestas para oponerse a la gran opresi\u00f3n del r\u00e9gimen. El apartheid estaba de rodillas y su colapso era inevitable e inminente. Sin embargo, la lucha segu\u00eda ah\u00ed. Quedaban, por decirlo en palabras de Churchill,  mucha \u00absangre, sudor y l\u00e1grimas\u00bb por derramar durante ese tumultuoso per\u00edodo antes de que las negociaciones de la Convenci\u00f3n para una Sud\u00e1frica Democr\u00e1tica rindieran una constituci\u00f3n provisional y un gobierno democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>A principios de los a\u00f1os noventa perd\u00ed a familiares en las masacres contra los habitantes de los townships. Fueron perpetradas en cooperaci\u00f3n con las autoridades por hombres armados pertenecientes al partido de la oposici\u00f3n Inkatha Freedom. Ni falta hace mencionar el miedo y el terror al que sucumbimos. La alegr\u00eda de nuestros juegos de infancia siempre estuvo acompa\u00f1ada por la violencia y la inseguridad que imperaban en aquellos d\u00edas. \u00abFue en ese momento cr\u00edtico cuando Mandela jug\u00f3 perfectamente el papel unificador que necesitaban todos los grupos que deseaban evitar las terribles consecuencias de que cada grupo promoviera sus propios intereses\u00bb.(1)<\/p>\n<p>Es este papel de Mandela al que mi memoria siempre retorna cuando reflexiono sobre qu\u00e9 significa Mandela para m\u00ed, para Sud\u00e1frica y para el mundo. En un art\u00edculo de 1993 de la revista Foreign Affairs (vol. 72, n\u00fam. 5), Nelson Mandela redact\u00f3 su visi\u00f3n de los \u00abnuevos pilares para un nuevo mundo\u00bb, esbozando la imagen de un mundo en el que los derechos humanos son un elemento central, los conflictos se resuelven de forma pac\u00edfica, la justicia se tiene en cuenta, la ley internacional es com\u00fanmente respetada y \u00c1frica es un continente emancipado. Toda una serie de elementos que contrastan con la nefasta manera de la que la Sud\u00e1frica del apartheid dirigi\u00f3 sus relaciones internacionales.<\/p>\n<p>Los conflictos, las convulsiones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, las desigualdades, la esclavitud en su expresi\u00f3n moderna y el crimen internacional, entre otras cuestiones, contin\u00faan plagando a las naciones del mundo. La Sud\u00e1frica de Mandela se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo internacional de la reconciliaci\u00f3n y la construcci\u00f3n de la paz y se vali\u00f3 de la diplomacia como herramienta para ayudar a resolver otros conflictos en otros lugares del mundo.<\/p>\n<p>Aunque se puede debatir sobre las ventajas y desventajas de este idealismo, es dif\u00edcil de negar que Mandela \u2013que no solo apost\u00f3 por el camino menos transitado de la justicia a trav\u00e9s de la paz y la reconciliaci\u00f3n sino que tambi\u00e9n convenci\u00f3 a sus compatriotas para abandonar las armas y poner los problemas sobre la mesa del di\u00e1logo \u2013es un ejemplo a seguir para Sud\u00e1frica y el mundo entero.<\/p>\n<p>El d\u00eda 18 de julio la gente conmemor\u00f3 el D\u00eda Internacional de Nelson Mandela en distintos lugares del mundo con una ceremonia de 67 minutos dedicada a los menos privilegiados y en la que se apel\u00f3 a las siguientes generaciones para asumir el liderazgo afrontando las injusticias sociales del planeta.<\/p>\n<p>La Embajada de Sud\u00e1frica en Berl\u00edn est\u00e1 observando con preocupaci\u00f3n el sufrimiento que viven las personas sin hogar y las personas refugiadas en Berl\u00edn y presta ayuda al centro de ayuda alem\u00e1n Bahnhofsmission. Tambi\u00e9n encabeza un proyecto de amistades por correspondencia y un concurso de redacci\u00f3n en un mundo que cada vez es m\u00e1s intolerante frente a diferencias de credo y de opini\u00f3n. \u00abM\u00e1s puede la pluma que la espada\u00bb es un dicho que no podr\u00eda ser de mayor transcendencia. Solo a trav\u00e9s de la comprensi\u00f3n mutua podemos liberar nuestras sociedades de la lacra de la intolerancia y la xenofobia. Se trata de que estas parejas de amigos establecidas entre escuelas alemanas y sudafricanas redacten un relato corto sobre dos ni\u00f1os sin techo \u2013a modo de versi\u00f3n contempor\u00e1nea del cuento de Hansel y Gretel\u2013 con Nelson Mandela como uno de sus personajes.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de estas iniciativas esperamos poder atraer la atenci\u00f3n sobre la dureza de una vida sin hogar y apelamos a las dem\u00e1s personas a sumarse a nuestro esfuerzo. Como dijo Nelson Mandela: \u00abLo que cuenta en la vida no es el simple hecho de que hemos vivido. Es la diferencia que hemos producido en las vidas de otros la que determinar\u00e1 el significado de la vida que hemos llevado\u00bb.<\/p>\n<blockquote><p>(1) Mine, Y. (2013), \u201cPreventing Violent Conflict in Africa: Inequalities, Perceptions, and Institutions\u201c, Palgrave Macmillan, p. 106<\/p><\/blockquote>\n<h3>Tshepi Finca<\/h3>\n<blockquote><p>Tshepi Finca naci\u00f3 en Soweto, un township de Johannesburgo, Sud\u00e1frica. Actualmente cursa el M\u00e1ster de Relaciones Internacionales de la Universidad Libre de Berl\u00edn y es responsable de Diplomacia P\u00fablica como Primera Secretaria de la Embajada de Sud\u00e1frica en Berl\u00edn. Correo-e: fincam@dirco.gov.za<\/p><\/blockquote>\n<h3>Manuel Cabrera<\/h3>\n<blockquote><p>Manuel Cabrera naci\u00f3 en la Ciudad de M\u00e9xico en 1986. Ah\u00ed estudi\u00f3 dise\u00f1o gr\u00e1fico en la Universidad Iberoamericana. Actualmente trabaja como dise\u00f1ador e ilustrador independiente y termina sus estudios de arquitectura.<\/p><\/blockquote>\n<p>Septiembre 2015<br \/>\n\u00a9 Santacruz International Communication<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\/\/ El significado de Mandela \/\/ Ten\u00eda 7 a\u00f1os la primera vez que escuch\u00e9 el nombre de Mandela. Fue a mediados de febrero de 1990. Me hab\u00eda sumado a un tropel de ni\u00f1os llenos de polvo, de energ\u00eda y de emoci\u00f3n del \u201ctownship\u201d o distrito segregado en el que viv\u00eda. 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