{"id":817,"date":"2014-06-16T09:51:56","date_gmt":"2014-06-16T09:51:56","guid":{"rendered":"http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/?page_id=817"},"modified":"2015-04-15T13:55:16","modified_gmt":"2015-04-15T13:55:16","slug":"our-world-nine","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/our-world-nine\/","title":{"rendered":"Our World Nine"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/06\/illu_melencolia.jpg\" alt=\"illu_melencolia\" width=\"507\" height=\"314\" class=\"alignnone size-full wp-image-805\" srcset=\"http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/06\/illu_melencolia.jpg 507w, http:\/\/ourworld-magazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/06\/illu_melencolia-300x185.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 507px) 100vw, 507px\" \/><\/p>\n<h1>\/\/  Las palabras del que <br \/> est\u00e1 lejos  \/\/<\/h1>\n<p>En los primeros a\u00f1os del siglo XVII escrib\u00eda Lope de Vega, en El peregrino en su patria, que \u00abdonde quiera que est\u00e1 el bien es la verdadera patria\u00bb. En esta brev\u00edsima sentencia recuperada, seg\u00fan nos cuenta el poeta, de Apuleyo y Cicer\u00f3n, se cifra la concepci\u00f3n de pertenencia del individuo no a un territorio geogr\u00e1fico concreto, sino a las coordenadas que marcan sus afectos. Visto desde el prisma de Lope, la distancia entre un ausente y su patria se determina, m\u00e1s que por los kil\u00f3metros recorridos, por todo aquello que se deja atr\u00e1s (la lengua, el hogar, el cari\u00f1o, ciertos sabores) y por todo lo que de novedad encierra el destino de su traves\u00eda. La experiencia de estar lejos de la patria ha sido desde siempre una de las inquietudes constantes de la literatura, pues antes y despu\u00e9s de Lope, muchos escritores han reflexionado y creado a partir de esta condici\u00f3n particular.\t<\/p>\n<p>La experiencia del extranjero se transforma en materia literaria desde varias orillas: de la novela a la poes\u00eda, y del ensayo al g\u00e9nero epistolar. Sea cual sea el punto donde se sit\u00faa el creador para trabajar el tema, la escritura se erige como la compa\u00f1era por excelencia de quien experimenta la lejan\u00eda. Con raz\u00f3n dice Ovidio en una de sus cartas escritas desde el exilio en Tomos (hoy Rumania), al que fue condenado a causa de sus poemas amatorios, que la escritura constituye su \u00fanico y \u00faltimo consuelo: \u201cella es la \u00fanica compa\u00f1era de destierro que me ha quedado; es la \u00fanica que no teme las emboscadas, ni la espada del soldado, ni el mar, ni los vientos, ni la barbarie\u201d (1). Escribe el poeta para distraer su mente de sus desgracias, pero escribe tambi\u00e9n como una manera de sentirse cerca de los suyos y de comunicarles lo que vive y lo que a\u00f1ora all\u00e1, en lo que \u00e9l percib\u00eda como los confines del mundo. Ovidio no volvi\u00f3 del exilio, muri\u00f3 lejos de su lengua y de su civilizaci\u00f3n sin conseguir que le perdonaran la condena. Sin embargo, estas cartas son testimonio valioso de que la soledad del exiliado \u2013una de las formas m\u00e1s radicales de estar lejos de la patria\u2014no es absoluta si tiene la posibilidad de trascender la distancia con palabras. <\/p>\n<p>El tono confidencial de la carta nos permite vislumbrar una faceta m\u00e1s \u00edntima de Ovidio. M\u00e1s hombre que poeta, y no a la inversa. Y aunque el discurso epistolar es una de las respuestas literarias m\u00e1s efectivas a la experiencia de estar lejos de la patria, no es la \u00fanica. Algunos de los autores fundamentales de la tradici\u00f3n literaria en nuestra lengua vivieron tambi\u00e9n el proceso del destierro y hallaron caminos para vincular su situaci\u00f3n con su vena creadora. As\u00ed le ocurri\u00f3 al propio Cervantes, quien pas\u00f3 cinco a\u00f1os cautivo en Argel, soportando prisiones y trazando m\u00e1s de un plan de fuga para volver a Espa\u00f1a. No hay noticia de que haya escrito durante este periodo, ya que su producci\u00f3n literaria se inaugura con la vuelta a la patria; sin embargo, la memoria de lo vivido en el cautiverio toma forma en temas y personajes de sus obras teatrales, de sus novelas cortas y, por supuesto, del Quijote, en donde inserta la \u201cHistoria del cautivo\u201d. Cervantes modela la ficci\u00f3n para darle cabida a su experiencia, construyendo episodios emocionantes e impecablemente narrados, en los que se funde el tinte biogr\u00e1fico de la an\u00e9cdota con el ingenioso trabajo literario. <\/p>\n<p>Para el ausente de su patria, el tiempo es relativo. Lo mismo equivale la nostalgia de cinco a\u00f1os de cautiverio que el destierro de cinco meses al que condenaron a Garcilaso en la isla del Danubio. Desde la lejan\u00eda escribe poemas que expresan la a\u00f1oranza, no de Espa\u00f1a, sino de la amada que dej\u00f3, su verdadera patria como dir\u00eda Lope. Si estar lejos \u2014voluntaria o involuntariamente\u2014 es dif\u00edcil, cuando se mezcla el sentimiento amoroso con la distancia, la ausencia se hace todav\u00eda m\u00e1s ardua; de ah\u00ed que lo que m\u00e1s le duela al poeta en el destierro sea justamente el amor. Y tal vez porque lo que retoma Garcilaso en sus poemas son las fibras m\u00e1s humanas es que sus versos se leen hoy con gran pasi\u00f3n, pues la carga emotiva, aqu\u00ed vuelta poes\u00eda, del sentimiento de ausencia de quien est\u00e1 lejos no caduca, y se revitaliza con cada nueva lectura de un ausente enamorado.<\/p>\n<p>La experiencia de estar lejos de la patria hoy no es tan distinta de la que vivi\u00f3 Ovidio, Cervantes o Garcilaso. La manera de aterrizarla en t\u00e9rminos literarios sobrevive a pesar de las complicaciones de la lengua y de los vericuetos del tiempo porque transmite algo que no le es ajeno a nadie que se haya sentido extranjero en alg\u00fan momento de su vida.  Esta espiral de nostalgias de la patria va de la mano de los sucesos hist\u00f3ricos que impactan a las sociedades, pero tambi\u00e9n, de la historia cotidiana que cada uno va escribiendo. En \u00e9pocas m\u00e1s cercanas a nuestra realidad, tenemos presente toda la literatura que ha nacido de las grandes guerras, de aquellos que se vieron obligados a abandonarlo todo y a recomenzar (con mayor o menor fortuna) en otra tierra una vida fragmentada, como muchos de los grandes escritores europeos:  Thomas Mann, Stefan Zweig, Primo Levi o Joseph Roth.  <\/p>\n<p>Am\u00e9rica, por su parte, tiene sus propios exilios y, quiz\u00e1 por la proximidad temporal y geogr\u00e1fica, somos capaces de percibir el movimiento fluctuante en dos direcciones: los que se han ido y los que han llegado. A ra\u00edz de las dictaduras, muchos latinoamericanos optaron por dejar sus pa\u00edses y en varios casos, su continente;  y si antes del exilio algunos ya eran escritores, esta condici\u00f3n sirvi\u00f3 para subrayar su vocaci\u00f3n literaria. Las palabras les han servido a los exiliados latinoamericanos para reconstruir una identidad y una forma de pertenencia. Muchos, como el poeta Juan Gelman, hicieron de la literatura no s\u00f3lo una compa\u00f1era en la distancia, sino el cauce de expresi\u00f3n de la impotencia, de la desgracia y de la injusticia. Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo, el exiliado (y en general, todo aquel que se va de su patria) aprende a hacerle un sitio en su coraz\u00f3n a su nueva patria; es decir, la nostalgia por el origen est\u00e1 siempre latente, pero se alterna con el agradecimiento y el cari\u00f1o hacia el lugar que los acoge, como ocurri\u00f3 con buena parte de los exiliados espa\u00f1oles en pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Hay otro tipo de ausentes, aquellos que no ha corrido la pol\u00edtica, sino la econom\u00eda: los que abandonan el campo o los pueblos de por s\u00ed deshabitados para cruzar la frontera con Estados Unidos y trabajar en lo que hay, en lo que pueden, en la b\u00fasqueda de una vida mejor que la que su realidad les promete.  No voy a ahondar en las penurias y riesgos de sus traves\u00edas, emprendidas en muchos casos con la misma fe y determinaci\u00f3n con que se hacen las peregrinaciones. Lo que importa, creo, es que tambi\u00e9n para los migrantes mexicanos y centroamericanos el lenguaje es una suerte de \u00faltimo refugio, como lo fue para Ovidio. Es cierto que todav\u00eda no ha pasado suficiente tiempo para calibrar lo que ser\u00e1 de las memorias escritas de estos migrantes, o de sus reflexiones plasmadas en forma de novelas, poemas o ensayos. La partida de tantos mexicanos es ya tan cotidiana que carecemos de la distancia pertinente para valorar sus experiencias literarias de la ausencia. A esto habr\u00eda que sumar que si bien la escritura no ha desaparecido ni amenaza con hacerlo (basta con ver la genuina avidez del hombre contempor\u00e1neo por enviar mensajes, de contar y opinar en Facebook o de sintetizar informaci\u00f3n en Twitter) s\u00ed se hace desde soportes distintos, tal vez m\u00e1s ef\u00edmeros que la p\u00e1gina escrita. No habr\u00e1, pues, manuscritos hallados y desempolvados, sino exhaustivas b\u00fasquedas en l\u00ednea para acopiar, analizar y sobre todo, apreciar en su justa medida esa indisoluble compa\u00f1\u00eda que le hacen las palabras a los que est\u00e1n lejos.\t<\/p>\n<p>Eleg\u00ed para este texto apenas una de las tantas orillas de experiencias vitales que la literatura puede abarcar, la de estar lejos de la patria. Siempre encontraremos el lenguaje a nuestro alcance para contar y para inventar a partir de lo que vivimos e imaginamos. Desde nuestra cr\u00edtica mirada contempor\u00e1nea, cuestionamos muchas cosas; sin embargo, cuando se pone en duda la importancia y utilidad de la literatura, no creo que haya un solo argumento para negar su lugar privilegiado en nuestra cultura y, sobre todo, en nuestra historia personal. Leer y escribir consuela y acompa\u00f1a, pero tambi\u00e9n nos estimula, nos aproxima a la mirada del otro, nos compensa en lo que no podemos vivir. No es que la literatura nos haga m\u00e1s cultos \u2014eso es lo menos importante\u2014 es que nos alimenta en la parte m\u00e1s sensible, m\u00e1s humana, y m\u00e1s apasionada, y tal vez sea justo eso lo que nos est\u00e1 pidiendo este presente vertiginoso. Habr\u00eda, entonces, que aprender a encauzar el amor por las letras hacia las circunstancias concretas de una sociedad compleja y fascinante, y no solo hacia la intocable tradici\u00f3n, pues la literatura (a diferencia de otras artes) se hace de la magia de las palabras cotidianas, y sirve para provocar algo en todo aquel que lea, no para permanecer celosamente guardada como objeto intocable de un museo, porque entonces s\u00ed corremos el riesgo de convertirla en conocimiento est\u00e9ril.<\/p>\n<blockquote><p>(1) Tristes, IV, I. trad. Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez V\u00e1zquez, Madrid, Gredos, 1982. <\/p><\/blockquote>\n<h3>Paola Encarnaci\u00f3n Sandoval<\/h3>\n<blockquote><p>Paola Encarnaci\u00f3n Sandoval naci\u00f3 en la Ciudad de M\u00e9xico en 1987 y es estudiante del Doctorado en Literatura Hisp\u00e1nica en El Colegio de M\u00e9xico. Sus intereses acad\u00e9micos est\u00e1n encaminados hacia la poes\u00eda y la prosa de los Siglos de Oro y tambi\u00e9n se ha dedicado frecuentemente a trabajar la relaci\u00f3n entre medicina, enfermedad y literatura. <\/p><\/blockquote>\n<h3>Manuel Cabrera<\/h3>\n<blockquote><p>Manuel Cabrera naci\u00f3 en la Ciudad de M\u00e9xico en 1986. Ah\u00ed estudi\u00f3 dise\u00f1o gr\u00e1fico en la Universidad Iberoamericana. Actualmente trabaja como dise\u00f1ador e ilustrador independiente y termina sus estudios de arquitectura.<\/p><\/blockquote>\n<p>Junio 2014<br \/>\n\u00a9 Santacruz International Communication<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\/\/ Las palabras del que est\u00e1 lejos \/\/ En los primeros a\u00f1os del siglo XVII escrib\u00eda Lope de Vega, en El peregrino en su patria, que \u00abdonde quiera que est\u00e1 el bien es la verdadera patria\u00bb. 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