Texto
José Ramírez-Santoyo
México

Ilustración
// Travel the World //
Manuel Cabrera
México

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// La libertad de ir y venir…en nuestro mundo //

La Carta Internacional de los Derechos Humanos señala en el artículo 13 que „toda persona tiene derecho a circular libremente… y a salir… y regresar a su país“ y determina en el artículo 24 que „toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre… y a vacaciones periódicas…“. Con esta base se ha fomentado no solo la existencia sino también el desarrollo de la llamada „industria sin chimeneas“.

Ciertamente toda persona tiene el derecho de pasear o hacer turismo al tiempo que respete la libertad y los derechos de los demás. Estas palabras aplicadas al tema del quehacer turistico deberían funcionar como llave maestra básica de pensamiento y obra para todo aquél que tenga en su mano la rectoría de la agenda turística-política de Estado, a fin de tener objetivos definidos y verdaderamente dictar y regular un desarrollo equilibrado y exitoso del turismo de una localidad, región o país. Previo a otorgar permisos y concesiones a los inversionistas, el Estado debe asegurar la supervisión y el control de exhaustivos estudios de impacto, así como solucionar cualquier amenaza de afectación al ambiente. La menor desviación en la inmaculada realización de dichas tareas puede ser el fin del respeto al derecho de una comunidad local o visitantes potenciales, a gozar de un entorno sin deterioros.

Afortunadamente, desde hace tiempo surgió y creció rápidamente una gran preocupación mundial por el deterioro de nuestra naturaleza y, con ella, los destinos turísticos comenzaron a resaltar en sus campañas publicitarias no solo su riqueza natural sino también su preocupación por conservar el medio ambiente.

El turismo es una actividad económica importante que genera divisas y es una fuente de desarrollo. La relación entre el turismo y el medio ambiente es cada vez más estrecha debido a una marcada tendencia de la demanda actual por un turismo cuyos itinerarios, además de los aspectos clásicos de recorrido, impliquen un sentido de respeto a la conservación del patrimonio natural.

Es muy probable que los faraones egipcios, en su ir y venir a bordo de sus nobles barcas recorriendo el río Nilo y admirando la riqueza y belleza de sus territorios, no se preocupasen ni mucho menos debatieran con sus consejeros de gobierno respecto al impacto que sus desechos o los de sus curtidores de pieles pudieran provocar en sus ríos. Hoy en día, la conservación del medio ambiente es un tema obligado en todos los foros donde se discute el presente y el futuro de nuestro planeta. La industria turística ha reaccionado también y un número considerable de consorcios turísticos internacionales cuenta con departamentos encargados de “vigilar, calificar y certificar” los servicios turísticos que comercializan a través de sus canales de venta. Esto les ayuda no solo a fomentar su buena imagen ante los clientes, sino también a incrementar sus ventas.

La OMT (Organización Mundial de Turismo/Travel & Tourism Impact 2014, World Travel & Tourism Council) reporta que el turismo en el mundo contribuyó con el 9.5% del PIB mundial y aportó el 8.9% de los empleos en todo el mundo en 2013. Se pronostica que en 2030 el número de viajeros internacionales duplicará su número en comparación con los registrados en 2013, llegando a poco más de 1.800 millones de viajeros.

México ofrece a los mercados internacionales una de las más diversas combinaciones de productos, atractivos e infraestructura turísticos. Es rico en paisajes naturales, manifestaciones culturales, bellas costas, una variada gastronomía, excelentes servicios y, además, la conocida hospitalidad de su gente. En 2013, el turismo nacional e internacional representó para México el 8.4% del PIB, generó más de 2 millones de empleos directos y fue impulsor de inversión y de desarrollo para comunidades y regiones. Con 24.2 millones de llegadas de turistas internacionales, México ocupó la posición 15 a nivel mundial y el lugar 23 por ingresos derivados del turismo internacional. Desafortunadamente, se ubicó en el lugar 44 del ranking mundial de Competitividad Turística (Foro Mundial Económico 2013).

Las cifras actuales muestran para México una tendencia positiva. En el primer semestre de 2014 llegaron 14.2 millones de turistas, casi un 20% más que en el mismo periodo de 2013. Sin embargo, considero que el quehacer turístico ha carecido en los últimos años de una verdadera voluntad político-turística-promocional de parte de los reponsables del sector, lo cual ha influido para que el país, a pesar de las claras cifras estadísticas positivas, haya bajado drásticamente en los rankings de competitividad mundiales. Hacia fines de 2013 México dejó de pertenecer al selecto grupo de los 10 destinos más visitados y pasó al lugar 15. Escucho y leo últimamente noticias que siembran una mala percepción sobre el país: alteraciones a la paz social, afectaciones al medio ambiente en zonas como los Santuarios de la Mariposa Monarca o la Sierra de Chihuahua o bien, en algunas zonas de playa. Esto no solo alerta sino que ahuyenta a potenciales visitantes. Urgen planteamientos de contenido con plena visión y acción estratégica turística a corto, mediano y largo plazo.

Afortunadamente, el país también cuenta con destinos que manejan su agenda turística regional con paso firme y constante. El estado de Campeche es mi ejemplo preferido. Ha conducido una tranquila y certera estrategia turística identificando sus posibilidades reales así como las acciones necesarias para que dicha estragia sobreviva y continue aún más allá de las distintas administraciones de gobierno. La región cobija ricos vestigios de la época precolombina y colonial y ofrece una ventana a un impresionante universo verde envuelto de historia llamado Calakmul. Un lugar declarado reserva de la biósfera y que conforma el segundo pulmón natural más grande y espectacular del Continente Americano y es la reserva ecológica tropical de México. Campeche ha registrado un crecimiento sostenido que se refleja en una riqueza paisajística increíble donde se pueden desarrollar actividades controladas del llamado turismo sostenible. Aquí, el viajero experimenta un verdadero placer y ve efectivo su derecho humano de pasear, maravillarse y hacer turismo en un entorno natural que tiene sus bases en un compromiso estratégico regional así como en el ser implacables con las normas. Mi deseo sería que esta estrategia fuera aplicada en cada rincón de México. Considero que si México desea llegar a uno de los tan anhelados 5 primeros lugares del ranking turístico mundial, la única herramienta que funcionaría en adelante es que se haga menos política y mucho más trabajo comprometido con plena vocación turística.

El viajar, además de ser fuente positiva de esparcimiento y descanso para el cuerpo y el alma, enriquece varias facetas del ser humano, fomenta la apreciación de las diversas formas y manifestaciones de vida que nuestro mundo ofrece y contribuye a desarrollar nuestro conocimiento y a ampliar nuestro grado de tolerancia y respeto hacia culturas, costumbres y tradiciones diferentes.

Bibliografía

Carta de la ONU 1948; www.unwto.org/facts
SECTUR/Banco de México/OAG/World Economic Forum 2013
Secretaría de Comunicaciones y Transportes
Cumbre Río+20 (2012)
SIIMT-CPTM


José Ramírez-Santoyo

José Ramírez-Santoyo nació en el estado de Guanajuato, México. Trabajó durante los últimos 20 años para las oficinas de turismo de México tanto en Alemania como en Chicago, de las que fue director. Ha cursado seminarios relacionados con su actividad de marketing en la Lufthansa School of Business y en la Northwestern University de Chicago, así como cursos de manejo de crisis en Madrid, Londres y Fráncfort del Meno, donde reside actualmente.

Manuel Cabrera

Manuel Cabrera nació en la Ciudad de México en 1986. Ahí estudió diseño gráfico en la Universidad Iberoamericana. Actualmente trabaja como diseñador e ilustrador independiente y termina sus estudios de arquitectura.

Noviembre 2014
© Santacruz International Communication

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